lunes, 15 de diciembre de 2014

CRÍTICA BIG HERO 6 (SIN SPOILERS)

Big Hero 6 es la primera creación conjunta de Disney y Marvel desde que la primera comprara la segunda. Cogiendo como referencia una serie de cómics muy poco conocida de la casa de  Iron Man y compañía, variando mucho la historia y un estilo más apropiado para todo tipo de público. Y todo con una estética que proviene del anime japonés.

En el cómic original, Baymax es un guardaespaldas capaz de convertirse en dragón, y Hiro, un adolescente que tras el secuestro de su madre, es reclutado por el gobierno japonés para formar parte de un equipo de superhéroes que esté a su disposición. En la película, Hiro es un chaval con grandes dotes para la ciencia y la robótica, que tras un inesperado suceso, se ve envuelto en una trama criminal que amenaza con destruir la ciudad, San Fransokyo, y que tendrá que hacerle frente junto a sus amigos convertidos en superhéroes.

Aunque Hiro sea el absoluto protagonista, Baymax es el que se lleva toda la atención, comenzando siendo el típico personaje achuchable, pasando al impecable guerrero protector. Siendo honestos, el personaje parece nacido para ser explotado en el merchandising que acompaña a este tipo de producciones, desde a versión para abrazar y de pocas frases, hasta la versión más guerrera, pero no negaremos que queremos uno de la primera opción en nuestras colecciones.


Esta transición es la que nos ha dejado un poco fríos al ver la película, porque la primera parte recuerda mucho al estilo de Pixar, con ciertos parecidos a The Incredibles y Wall·e, donde el hermano del protagonista, Tadashi Hamada, inspira al pequeño a seguir sus pasos en el mundo de a robótica, y nos presenta a su obra llamada Baymax, un robot con función sanitaria para ayudar a la humanidad. Las presentaciones de los secundarios, el despertar de la vocación de Hiro, y el seguimiento para cumplir sus metas, hacen que los minutos pasen veloces y muy divertidos. Baymax nos gana enteros en sus primeras apariciones y con escasas palabras, como en ese impecable inicio mudo  de Wall·e, y esa extraña relación de Carl y Russell en Up. Pero hubo un momento donde nos paramos a pensar, que nos vendían una película de superhéroes, y no hay amenaza por lo que algo debería pasar tarde o temprano, y ahí esta el problema.

Tras el acto inicial, un giro fortuito y forzado (además de previsible), provoca un cambio repentino llegando a parecer que se trata de otra película. En este segundo acto, Hiro se obsesiona con poder,  y venganza, y la película se llena de acción, gags muy vistos, y clichés del género.  Aparece el enigmático villano de turno, y los personajes principales se van haciendo a sus vestimentas y poderes, hasta dar con la motivación del enemigo, y como acabar con el caos que se ha formado. Es una pena que el guión que era impecable en la primera parte, se rebaje a tópicos y a seguir ideas de producciones muy conocidas como Matrix (el entrenamiento de Baymax), e imitar en contadas ocasiones a la familia de Parr (The Incredibles), y hacer gala de la impecable producción con la que cuenta la película para las escenas de acción.

Técnicamente es innegable que Disney/Pixar saben lo que hacen y no reparan en detalles, pero en el apartado artístico, se echa en falta la personalidad con la que contaban hace años cada una de sus producciones. Tal y como pasó en Frozen, volvemos a ver diseños reciclados, no hay más que apreciar las imágenes para ver que Honey es Rapunzel con diferentes proporciones, y Cass tiene la misma cara que Anna de Frozen.

Rapunzel (Tangled), Anna (Frozen) y Cass (Big Hero 6)


Rapunzel y Honey



En definitiva, Big Hero 6 es muy entretenida, no se hace pesada, y su primera mitad es extraordinaria, pero se pierde por la búsqueda de tener nueva equipación de héroes para llenar los bolsillos (la taquilla es correcta, por lo que la confirmación de una segunda parte debe estar al caer tras los buenas críticas recibidas). Buen uso del 3D, muy bueno el apartado técnico, pero que no pasa de ser mero entretenimiento cuando podría haber sido algo más, mucho más, o quizás es que nos hayamos malacostumbrado tras la gran Tangled (Enredados), y Frozen (con sus más y sus menos).

Por cierto, no hay números musicales en esta ocasión, y os recomendamos no os vayáis de la sala hasta que acaben los créditos (ya típico en las producciones de Marvel), porque hay una escena oculta por la que merece mucho la pena esperar (aplaudimos la idea de esa escena).

NOTA:6'5/10

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