viernes, 22 de noviembre de 2013

CRÍTICA CATCHING FIRE (EN LLAMAS)

Aunque nos encanta Gary Ross, y somos muy fans de Pleasantville, la adaptación de The Hunger Games no nos dejó del todo satisfechos. Se prescindió de momentos épicos del libro, y tanto temblor de cámara para evitar momentos violentos terminaba mareando.

Francis Lawrence (I Am Legend, Constantine, vídeo My Prerogative de Britney Spears) no parecía una elección que pudiera crear expectación dada su filmografía, pero ha resultado ser perfecto para el puesto, y ha hecho suyo el mundo de Katniss Everdeen, con una adaptación sin licencias y muy fiel a la obra literaria en la que se basa, dando una película redonda donde director y actores dan lo mejor de sí mismos.

Catching Fire es más arriesgada, más emocional, y sin remordimientos a la hora de adaptar momentos peliagudos del libro (hasta con insultos), pasando de intentar hacer una película familiar, cuando los libros no lo son (en especial Sinsajo). 


Lo más complicado que de esta ocasión es que es un libro de transición en su mayor parte, dado que hasta que no comienzan los juegos, apreciamos las consecuencias de los hechos de la primera película, y como cualquier mal paso puede desencadenar una guerra devastadora. Pero Susan Collins escribe de una forma muy apropiada para ser llevada al medio cinematográfico, poniendo suspense en cada final de capítulo, impidiendo así que el interés del lector decaiga, y dando importante información poco a poco, facilitando el trabajo a los guionistas. Por suerte, esto se ha aprovechado en el guión, donde siguen lo escrito por Collins de forma fiel y sin cambios drásticos. 

Por si fuera poco, en esta saga no tenemos una inexpresiva protagonista, sino que Jennifer Lawrence engrandece todo con su impecable trabajo, dando sensibilidad y temor al personaje, pero sin perder esa esencia guerrera y superviviente de Katniss. Desde los pocos momentos cómicos (muy redonda la escena del ascensor) hasta un primerísimo plano final de la cara de Jennifer, la reciente ganadora del Oscar quita dudas de su valía como actriz.

El reparto esta en su mayoría formidable, y aunque es difícil compartir plano con Jennifer sin que la actriz eclipse, nos sorprendió la joven Willow Shields (Prim, la hermana menos de Katniss), que con pocas escenas resulta ser de las más memorables. 

El plantel masculino es el más perjudicado, con un correcto Josh Hutcherson (que en la próxima si que se lucirá), un casi anecdótico Liam Hemsworth, y un Phillip Seymour Hoffman muy comedido que presenta correctamente a Plutarch.

Sobre Donald Sutherland, no terminamos de ver que sea la mejor elección para interpretar a Snow, dando un trabajo aceptable, le falta imponer más, y sobretodo, hacer llegar al espectador la personalidad de un hombre sin escrúpulos y sanguinario. Muy buenos los detalles que muestran del presidente, como el detalle cuando bebe (los que habéis leído el libro ya sabéis de que hablo), pero la actuación no termina de hacer redondo un personaje de tal magnitud. Sobretodo cuando tu némesis es la actriz protagonista.

Woody Harrelson, Elizabeth Banks y Stanley Tucci tienen muy bien cogidos sus personajes, y son parte importante de la saga, con un Caesar Flickerman más disparatado que nunca, una Effie más comedida (y con mejor gusto en lo que a moda se refiere), y Haymitch siendo más decadente. 

Las presentaciones de los nuevos participantes de los juegos están mucho más conseguidas en esta ocasión, no siendo tan difusa y breve como en la primera parte, pequeños momentos retratan a las incorporaciones como la magnífica escena del ascensor para introducir a Johanna (Jena Malone), o el intento de ligoteo de Finnick (Sam Claflin).

La acción es más trepidante, con secuencias para recordar y momentos angustiosos como el de la niebla, o los charlajo. Es aquí donde Francis Lawrence pisotea a Gary Ross, no dando tregua a los personajes del mismo modo que hizo Collins al escribir. Si hasta que arrancan puede parecer que la película no tendrá mucho ritmo, las diferentes pruebas a las que se han de enfrentar consiguen agilizar la película. El Vasallaje de los 25 (el nombre de los juegos del segundo libro) funciona por las pruebas de inteligencia, destreza y psicología que la ponen por encima de la mayoría de sagas similares a ésta, resueltos con un inesperado giro final que pone un punto y aparte en la saga, a partir de entonces, no hay vuelta atrás.

En cuanto al apartado técnico, el aumento de presupuesto es apreciable en todo momento, con efectos más conseguidos y que pasan desapercibidos, decorados más impresionantes, un Capitolio majestuoso y más acorde con el que uno se imagina leyendo como los detallaba la autora.

                    

El vestuario deslumbra todavía más que en la anterior película, y es que desde el más simple look de los personajes en el Distrito 12, hasta los ostentosos modelos de Effie, el diseño podría pasar por obra de un diseñador de elite (queremos el ropero que luce Peeta). Dándose también en los maquillajes, donde en esta ocasión aprovechan más la libertad creativa que ofrece el singular mundo del Capitolio, y cada look de Elizabeth Banks, y el resto de reparto femenino, no tiene desperdicio, un gran trabajo de la jueza de Face Off Ve Neill.

Nos ha faltado más riesgo en la fotografía, siendo muy fría cuando en el libro, el cielo del campo de batalla del Vasallaje es rosado, y se nombra bastantes veces el colorido tropical. Quizás no querían sobrecargar de tonalidades cálidas, pero hubiera sido un gran contraste, y visualmente una delicia.

En definitiva, una gran película, con cuidado estético, fiel a la obra que adapta, y con un personaje icónico en cabeza, puesta en la piel de una de las mejores actrices actuales.

No vemos el momento de ver las dos partes de Mockingjay (Sinsajo), donde la autora no tiene piedad con nadie.


NOTA: 8'5

















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