Un Jim Carrey en horas bajas vuelve a la palestra con el género que le ha dado las mayores satisfacciones en su carrera, la comedia. Pero en esta ocasión no asistimos a un desfiles de desfiguraciones en su cara, sino que nos propone un producto familiar donde él no es el encargado de hacer reír al público, sino que es el acompañante de 6 pingüinos, los cuales llevan el humor de la película.Aunque hay mucho jugo que sacar en la situación que se nos plantea, la película busca la aprobación infantil por encima de la adulta, es por eso que los gags y el guión son muy inocentes (aunque en algún diálogo hay demasiado doble sentido), y lleva una historia muy simple y muy vista.