Desperate Housewives nos enseñó
que las apariencias engañan (y mucho), ya que nada es lo que parece en la
mayoría de ocasiones. Y eso debemos aplicarlo a Revenge, la cual se nos hacía
muy similar a The OC o Gossip Girl, pero con una historia de venganza de por
medio. Por suerte, hicimos caso de la lección de Marc Cherry, y nos lo hemos
pasado en grande con la primera temporada.
Nada quita cierto tono casposo y
de novela a la serie, con momentos de miradas sobreactuadas (que
inexplicablemente nadie aprecia, aún siendo en fiestas con todos los personajes
reunidos), y ciertas reacciones poco naturales. Pero la historia funciona, y
los personajes tienen sus funciones para hacerla avanzar, donde nada esta de
más, ni de menos, además de cliffhangers al finalizar cada episodio, lo que la
hace altamente adictiva, y que le perdonemos sus errores.

