El domingo por la noche finalizó la primera temporada de la versión americana de Shameless (la original es británica) en Showtime cerrando las tramas hasta otoño en que vuelva con su segunda temporada, dejándonos con ganas de más pero muy agradecidos por estos grandiosos 12 episodios.La verdad es que al comenzar a ver las promos de la serie no me atrajo en absoluto, no solo por la estética y la sinopsis, algo que hoy en día se vive muy intensamente y no me apetecía ver más dramas sobre los problemas económicos, teniéndolos en la vida real, además de que su reparto tampoco es que me llamara la atención, Emily Rossum y Justin Chatwin venían de la horrorosa adaptación de Dragon Ball, y William H. Macy que tiene una gran trayectoria, nunca ha brillado en mi opinión.